3 de diciembre de 2012

PODRÍA

Podría decir que hay oscuridad, pero no, en todo caso diría que hay demasiada luz. Me bombardean haces de luz pesada, como si me lanzaran chorros de agua a presión que me limpian y me dañan a la vez.
Hace tiempo que no escribo. Y eso es malo. Escribir contrae y distiende. Las neuronas se activan y el cuerpo se relaja. El problema es que no se puede describir el vacío para escribir sobre él. El vacío es blanco y es negro y también incoloro. El vacío no tiene forma, ni contorno, ni límite. El vacío no tiene olor ni sabor. El vacío no debería tener nombre. Y, sin embargo, en tantos momentos deseamos hablar sobre él que las palabras se inventan de nuevo con el mismo y antiguo método: el deseo.
En este caso el deseo de hablar y escribir. Hablar, con palabras que se verbalizan y escriben. Lo importante es hablar y escribir. Hablas y escribes para ponerle anclas al pensamiento. De otro modo el pensamiento navega, huye, escapa, se desvanece, se disipa, en suma, desaparece hundido en un mar de palabras confusas.
Podría decir que hay oscuridad, pero no, en todo caso diré que hay demasiada luz. Me bombardean haces de luz pesada, como si me lanzaran chorros de agua a presión que me adhieren letras y me despegan palabras al mismo tiempo.

12 de octubre de 2010

Actriz


Máscaras - Rafael Canogar


Se escondía tras una máscara
de comedia o tragedia, según el caso.
Sus gestos sinceros
se desvíaban de las líneas cínicas de la cerámica.
Su expresión era intermedia
entre el monstruo de las galletas escépticas
y la princesa que sueña con manolos gratis.

5 de mayo de 2010

Lo poético


Decía Joyce en su "Ulises" que tal vez la comida vegetariana produjera, como ondas del cerebro, lo poético. Y lo argumentaba con un contrario: Escribió: "A uno de esos policías sudando por la camisa estofado irlandés no se le podría exprimir ni un verso". Continuaba: "No saben ni qué es poesía. Hay que estar en cierto estado de ánimo (para escribir): la famélica gaviota/sobre el agua turbia flota".

Es posible que Joyce esté equivocado, si aceptamos lo puro, etéreo o espiritual de los poetas como lo más bruto, lo menos transformado o deformado. No me cabe ninguna duda de que el estofado modifica sustancialmente un estómago y por ende, su cabeza.
Hace falta, al menos a mí, mucha capacidad de autosegregación social para pensar poéticamente.

Aun así, he de reconocer que me río un montón con este pasaje del "Ulises".


.

2 de mayo de 2010

Perfeccionista





La pared agrietada, desconchada, mohosa,
era bella.
Aquella palabra equivocada en la boca
de un amigo equivocado,
era bella.
La mesa redonda
y sus caballeros cuadrados,
eran bellos.

Sus grietas, sus palabras y su mesa,
dolían.



.

13 de abril de 2010

Soñadora



"Astral" de Magnolia Rivera


Jamás dormía. Temía
que al hacerlo, las garras
de los durmientes le arrancaran
la razón.
Soñaba
en un matrimonio sin divorcio
con la vigilia.
Soñaba
en estar despierta
a la interrogación, a la duda,
al porqué, al cuándo,
al dónde, al cómo.
Soñaba siempre
que no se dormiría nunca.


.

31 de marzo de 2010

Cobarde


Rudy Kehkla


Se dejaba la piel en esconderse.
Guardaba las horas en un cofre
de pensamientos,
y cuando la leucemia de la razón
devoraba sus deseos
se rendía a la evidencia:

Los héroes se equivocan de camino.
Los cobardes dan la vuelta.



.

7 de marzo de 2010

N

era el libro de los abrazos, era de Eduardo Galeano, era tu regalo, era tu abrazo.

no consigo dormir. tengo una mujer atravesada entre los párpados. si pudiera, le diría que se vaya, pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

te has ido sin que nadie lo deseara. te has ido y nos has dejado un nudo en la garganta.
estas son mis palabras, este es mi abrazo.




19 de diciembre de 2009

Fútbol

Sólo fútbol. No hablaré del mundo del fútbol porque eso sería otra cosa. Otra cosa que nos estropearía el momento.
El fútbol es hermoso. Uno de los deportes más completos.
Un espacio grande.
Dos entrenadores.
Veintidós jugadores.
Un balón.
Dos porterías.
Y todo ello a la búsqueda de una armonía tal que consigue mantener en vilo, durante noventa minutos, al pobre aficionado que no juega pero que se deleita viendo jugar.
Que once jugadores diferentes por su estilo, técnica, situación en el campo, o incluso, personalidad, consigan la conjunción perfecta entre cabeza, pierna, bota, pase, balón y gol, es algo que me maravilla en cada partido.
Decía Cruyff que el fútbol es el deporte más difícil, pues controlar un balón tan sólo con los pies no se da en ningún otro. Estoy de acuerdo en parte. El fútbol es llevar el balón con los pies pero también es mucho más.
Todo esta retahila de crítica aficionada tiene un fin más que evidente: el Barça de este año me ha hecho disfrutar tanto que me siento obligada a presentarle mis respetos.
Y, por supuesto, me quito el sombrero ante Pep Guardiola por mantenerse en sus trece y obligar a sus jugadores a "aburrirse" con el balón para divertir a la afición.
Nunca un futuro tan negro preocupó tan poco.
Enhorabuena a los amantes del fútbol

11 de diciembre de 2009

Sincera


Composición de Alvaro Fernández


Mitifica el pasado
para desmitificar el presente.
Y no le vale.
El futuro le obsequia con el sueño
de una mistificación monstruosa
engulléndolo todo.
Le sirve.
Y le duele.

5 de diciembre de 2009

Todo se rompe

Hay una taza rota en el fregadero. Era una taza coquetona. Con dibujos geométricos en amarillo y morado. Una taza con la que desayuné durante muchos años un café con leche delicioso. Está rota en añicos. No sé qué hacer con los trozos. Recomponerlos es imposible. Tirarlos a la basura penoso. Y sigue ahí, deshecha, desarmada, incompleta porque algún trocito con el golpe se ha convertido en polvo. Tengo miedo de abrir el grifo y que las partes se separen aún más. Tal cual la veo ahora, todavía me recuerda a la taza que fue. Me sentiría aliviada si dejase correr el agua pero no quiero dejar de mirarla. Rota y todo sigue siendo mi taza.
A menudo pienso que mis cosas siempre estarán conmigo. Sin embargo, las cosas se rompen, se acaban. Y si, en el mejor de los casos, algo te acompaña durante toda la vida, será tu vida la que se quiebre y serás tú el que abandone sus cosas. Nada nos ata a nada. Todo es prescindible.
La taza está rota porque estaba en mi mano y el teléfono sonó y alguien me dijo que ella también se había roto y yo no supe sostenerla. La taza está rota. Y yo quiero seguir mirando sus trozos.