
Acrílico de Sabina Iñiguez
Para Nuria y Sabina
surgiendo al tiempo
de la sal licuada
y de una duda perdida
en el camino.
Encuentro.
La geometría del agua
coronó una visión de amor
y la portentosa flecha
unió los músculos sangrantes.
Corazón.
Hay un océano acunado por la brisa
pintado con balsas de ternura
donde asirse cuando
llegan las corrientes que
lentas o rápidas
pretenden arrojarte a la escollera.
Vida.
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