
Reseca de luces y sombras,
No conozco mucho de su persona, ni sé las ideas que mantiene en relación al candente tema de la propiedad intelectual, pero viéndolo y oyéndolo cantar en un provisional escenario de pueblo, con un público que nada tiene que ver con el intelectual gafapastiano o el snob displicente o, incluso, con el se le mantiene fiel desde que empezó a cantar en los 70, sino con un público de fiesta de pueblo que lo mismo escucha a la folklórica de turno que al cantautor trasnochado o al grupo de rock con pretensiones heavys, se descubre en qué consiste ser artesano.
Luís Pastor es un artesano de la música. Fabrica su música día a día con minuciosidad y esmero para ofrecérsela a los demás.
He leído en alguna parte que es uno de los defensores, o al menos integrante, del grupo de la SGAE que luchan contra el uso de la red para bajarse música que tanto perjudica a la industria musical, y no lo entiendo, porque un hombre que trabaja día tras día en un taller improvisado, elaborando su música para obtener un beneficio, no debería temer al monstruo internáutico. A este hombre-cantante jamás le hará daño una descarga más o menos; siempre tendrá su pueblo, su escenario y su música, para vivir.
Si en el mundo proliferasen más los artesanos otro gallo nos cantara.
Plasmo aquí mi admiración por Luís Pastor.
Plántale cara al viento
si éste viene de lado
o inclínate un poquito
hacia donde te fustigue,
y cuando llegue la hora
de cortar,
será fácil contrarrestar
la deriva y situarse
en la dirección correcta.
pd. Tendría que volver a nacer para deshacer mi frustración de ser piloto