15 de febrero de 2025

DEUDORA

Que se abra la puerta
y el viento apague las velas.

¿Qué les debo yo a mis años?
Son ellos los que existen
gracias a mí. Sin mí
serían el dibujo de un cincel
en una piedra triste.

Estos versos fueron escritos hace doce años. En aquel momento mi relación con la edad era complicada. No estaba conforme con el devenir de los años. Visto ahora, desde mi nueva situación en la existencia, lo encuentro un tanto absurdo. Hoy, tal vez, deseo ser la deudora de mis años y que éstos sean acreedores por tiempo indefinido.

No, no se abra la puerta
y el viento apague las velas.