2 de mayo de 2010

Perfeccionista





La pared agrietada, desconchada, mohosa,
era bella.
Aquella palabra equivocada en la boca
de un amigo equivocado,
era bella.
La mesa redonda
y sus caballeros cuadrados,
eran bellos.

Sus grietas, sus palabras y su mesa,
dolían.



.

4 comentarios:

Berna dijo...

podrías unir tus poemas, con ese hilo conductor necesario (lo que se queda y lo que se queda a pesar de todo)y conseguir de la pasta de papel un poemario.

Bss

Carmen Ana dijo...

Claro cuando las cosas las ves o las oyes con amor son bellas

txe dijo...

le duele lo bello? como a StendhaL?

Esmeralda Martí dijo...

Ummm, esa ambigüedad entre lo bello, lo doliente, lo agrietado, lo dicho, esa mesa con caballeros (de la tabla cuadrada???)
Me gustan las insinuaciones que dejas traslucir.
¿Cuándo volveremos a coincidir?
Un abrazo. (Estoy con el peroné fracturado)